jueves, 10 de marzo de 2016

"Los colores de Carmen" de El Kbir Tabit


  
Carmen estaba soltera y la gustaba vivir sola. Su vida se reducía a un montón de libros releídos y cuadros desordenados por el pasillo. Era joven pero no estaba bien relacionada.
    Un día quiso cambiar de vida para ver las cosas de color de rosa: Carmen se sentía muy alegre, por esa razón decidió hacer un viaje. Cerró su maleta y se fue rumbo a un hotel de cinco estrellas de Marrakech. Se alojó en una habitación preciosa que daba a la avenida  Mohamed V.  Su "príncipe azul" le dio luz verde para que hiciera un viaje de reina.
    Al llegar al hotel, Carmen se sintió cansada y sintió un hambre de lobo. En el restaurante del mismo lugar, comió con avidez y, por eso, se puso morada. El camarero estaba cansado de servirla. Carmen se bebió una botella de whisky entera. Perdió la cabeza y empezó a cantar una canción triste que habían cantado los cantaores de flamenco. Carmen lloraba porque se había acordado de su madre, que era cantaora en un grupo musical de la ciudad de Tetuán. De repente, se calló porque se quedó en blanco. El camarero se puso rojo porque no estaba acostumbrado a aquellas situaciones. El pobre estaba en un aprieto; por eso, luego, no pegó ojo en toda la noche. Carmen se enamoró del camarero y lo invitó a que la acompañara para comprarse un pantalón azul eléctrico y una camisa verde botella. Al pagar, se dio cuenta de que había perdido su bolso y su tarjeta de crédito. La pobre se había quedado sin blanca. Carmen no podía respirar. De repente, tuvo un sobresalto y se despertó de su sueño. La verdad es que Carmen había tenido una pesadilla y no había sido un verdadero viaje.

El Kbir TABIT.  B2.2
Salé , 7 de marzo 2016