Carmen estaba
soltera y la gustaba vivir sola. Su vida se reducía a un montón de libros
releídos y cuadros desordenados por el pasillo. Era joven pero no estaba bien
relacionada.
Un día quiso
cambiar de vida para ver las cosas de color de rosa: Carmen se sentía muy
alegre, por esa razón decidió hacer un viaje. Cerró su maleta y se fue rumbo a
un hotel de cinco estrellas de Marrakech. Se alojó en una habitación preciosa
que daba a la avenida Mohamed V. Su
"príncipe azul" le dio luz verde para que hiciera un viaje de reina.
Al llegar al
hotel, Carmen se sintió cansada y sintió un hambre de lobo. En el restaurante
del mismo lugar, comió con avidez y, por eso, se puso morada. El camarero
estaba cansado de servirla. Carmen se bebió una botella de whisky entera.
Perdió la cabeza y empezó a cantar una canción triste que habían cantado los
cantaores de flamenco. Carmen lloraba porque se había acordado de su madre, que
era cantaora en un grupo musical de la ciudad de Tetuán. De repente, se calló
porque se quedó en blanco. El camarero se puso rojo porque no estaba
acostumbrado a aquellas situaciones. El pobre estaba en un aprieto; por eso,
luego, no pegó ojo en toda la noche. Carmen se enamoró del camarero y lo invitó
a que la acompañara para comprarse un pantalón azul eléctrico y una camisa
verde botella. Al pagar, se dio cuenta de que había perdido su bolso y su
tarjeta de crédito. La pobre se había quedado sin blanca. Carmen no podía
respirar. De repente, tuvo un sobresalto y se despertó de su sueño. La verdad
es que Carmen había tenido una pesadilla y no había sido un
verdadero viaje.
El Kbir TABIT. B2.2
Salé , 7 de marzo 2016
